miércoles, 12 de mayo de 2010

Pikillacta

Es una de las ciudades pre Incas más resaltantes del país. Abarca una extensión de 3.441 has y data de los 900 a 1200 años d.C. Edificada en tiempo de la cultura Wari, posteriormente pasó a territorio del Tawantinsuyo, y fue la puerta de entrada a la Ciudad Sagrada de los Incas. El cronista español Pedro Cieza de León cuenta: “Adelante de mohína está el antiguo Pueblo de Urcos, que está a seis leguas del Cuzco, en este camino se encuentra una muralla muy grande y fuerte, según dicen los pobladores del lugar, por lo alto de ella venían caños de agua, sacada con gran ingenio de algún río y traída con la policía y orden que ellos hacen sus acequias.




Estaba en esta gran muralla una puerta muy ancha, en la cual habían porteros que cobraban los derechos y tributos que eran obligados a dar a los señores; otros mayordomos de los mismos Incas también estaban en este lugar para capturar y castigar a los que con atrevimiento osaban sacar plata y oro de la ciudad del Cuzco, aparte que en este lugar estaban las canterías de donde sacaban las piedras para hacer los edificios”.




Cuenta una leyenda que una joven y muy atractiva princesa, Qori T’ika (“Flor Dorada”), viendo que su pueblo no tenía agua, decidió ofrendar su amor a quien pudiera proporcionar este elemento básico. Ante la oferta se presentaron tres príncipes: Paukar que elaboró un acueducto en lo alto de las montañas, y por estar tan alto no llegó a la ciudad; Tuyasta, que más bien rodeó las faldas de las montañas con acueductos, sin llegar tampoco a mojar al poblado; y finalmente, Sunqo Rumi, quien sí pudo cumplir con el requerimiento de la princesa. Actualmente se pueden divisar dos de los tres acueductos que construyó el príncipe afortunado, siendo uno de estos el que recorre la ciudad.




Las construcciones de Piquillacta están conformadas por más de 700 estructuras. La ciudad debió haber albergado una población aproximada de 10 mil personas. Algunos investigadores sugieren que en tiempos incaicos, Piquillacta fue una ciudad para tribus nómadas que se trasladaban de un lugar a otro. La distribución de sus edificaciones es armónica y simétrica, en bloques con calles rectas, y se componía de varios sectores, como el administrativo, ceremonial, urbano y defensivo, además de un sistema de caminos. En toda su extensión se pueden ver conjuntos arquitectónicos como; Qaranqayniyuj y Choquepucjio, donde podemos encontrar edificios de dos y tres pisos hechos de piedra y barro, Urpicancha y Amarupata que son ambientes de fina andenería, y Kunturqaqa que es un gran risco rocoso con forma de cabeza de cóndor.

Hacia el Este de Pikillacta, al borde de la carretera Cusco-Puno, se encuentran los restos arqueológicos de Rumicolca. Se afirma que por encima de las portadas pasaba en el incanato un canal conduciendo agua a Pikillacta. Según describe el Cronista Cieza de León, este lugar era el puesto de control de la puerta Este del valle del Cusco.




Se ubica en la provincia de Quispicanchis, a 30 km al sur de la ciudad del Cusco (45 minutos en auto). Se debe tener en cuenta que por ser una zona arriba de los 3000 msnm, a algunos visitantes les puede causar mal de altura; tomar las precauciones con pastillas o mate de coca. Se debe contar con boletos turísticos para ingresar a la zona.

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